Matiz de porcelana, boca hambrienta
de mástiles erguidos a los mares
preñados de luz, jugos lunares,
con reflejos de rosas y magentas .
Son tus bordes...
las orillas del cauce milenario
del rio del placer corriente adentro.
Es la flor temblorosa que en su centro
regala su canción al solitario.
Y cantando....
crepita el fuego eterno de tu aurora
estallando en espasmos de cinabrio.
Eres paz para un tiempo planetario,
eres tiempo de costumbres del que llora.
Si una lágrima es de placer... ¡No la seques !
Déjala correr...

